Érase una vez, grandes barcos pesqueros de muchos países acudían aquí, y parecía que nunca se acabaría el pescado. Un lugar llamado Newfoundland Bank albergaba tantos bacalaos que los marineros lo apodaron el reino del bacalao. Pero, por desgracia, la que fuera una rica zona pesquera se ha convertido en un lugar casi deshabitado, ya que la gente ha arrasado la zona en busca de todos sus recursos.
A veces pensamos que los recursos pesqueros de los océanos del mundo son algo infinito y que los peces que hay en ellos nunca se acabarán. Los arrastreros pesqueros con enormes redes capturan a diario enormes cantidades de peces en el océano. Pero todo tiene un límite, y la historia del Newfoundland Bank es un buen ejemplo de ello. El Banco de Terranova es una vasta zona de plataforma poco profunda frente a la costa de la isla de Terranova, al sureste de la misma. Su singularidad radica en que aquí confluyen dos grandes corrientes del Océano Atlántico. Desde el noroeste, las aguas frías de la corriente del Labrador proceden de las latitudes polares y se encuentran con la cálida corriente meridional del Golfo. El lugar es bastante somero, la profundidad del agua predominante no supera los 100 metros, por lo que las contracorrientes mezclan intensamente la columna de agua y con ella los nutrientes. Debido a su abundancia, existe una elevada concentración de microorganismos acuáticos y pesquerías. ¿Quién fue el legendario rey Arturo: mito o defensor real de los britanos? Había una enorme población de arenque atlántico y bacalao atlántico. También abundaban el eglefino, el capelán y la langosta. Este lugar único fue descubierto a finales de los siglos XV y XVI por marinos de España y Portugal, y desde entonces los buques de navegación marítima han acudido a Terranova en busca de abundantes capturas. Hasta mediados del siglo XX, los barcos pesqueros llegaban aquí desde todo el Atlántico, y el coste del largo viaje se compensaba con creces con las generosas capturas. Pero con la aparición de los modernos buques pesqueros en la zona del Banco de Terranova, cuyas redes capturaban toneladas de peces a la vez, las singulares reservas de biorecursos marinos empezaron a menguar. A finales del siglo pasado, Canadá impuso estrictas restricciones a la pesca en toda la costa este, ya que quedaban pocos peces. Se desencadenó la llamada crisis del bacalao, durante la cual decenas de empresas dedicadas a la captura y transformación del bacalao, uno de los recursos más valiosos de Terranova, quebraron. Pero a pesar de las medidas tomadas, hoy no abundan los peces en la que fue la zona pesquera más rica del mundo. El bacalao se alimenta de arenque, y para que vuelva a haber abundancia de bacalao, primero debe restablecerse la población de arenque atlántico. Pero tampoco es tan sencillo. En la actualidad, la pesca incontrolada ha provocado un descenso catastrófico del número de los principales peces comerciales en todo el Atlántico Norte. Las aguas de las corrientes cálidas y frías siguen encontrándose en la zona del Banco de Terranova, formando una capa de agua llena de nutrientes y microbios. Pero es poco probable que el ecosistema de este lugar único, alterado por la sobrepesca, se recupere pronto.
Comparte esto: